Hay algo que casi nadie cuenta cuando dejas de complacer.El primer alivio es dulce, pero efímero: un suspiro de aire fresco tras años conteniendo la respiración.Después llega lo silencioso. Lo incómodo.

Hay algo que casi nadie cuenta cuando dejas de complacer.El primer alivio es dulce, pero efímero: un suspiro de aire fresco tras años conteniendo la respiración.Después llega lo silencioso. Lo incómodo.