Decir que amarte es perorar sola entre las calles, escuchando los pasos de algodón de los olvidados gatos que se mezclan mientras las luces se velan. Créeme: nada importaba si estuvieras aquí, ratero como aquellos, los ojos fijos mirándome.
Decir que amarte es perorar sola entre las calles, escuchando los pasos de algodón de los olvidados gatos que se mezclan mientras las luces se velan. Créeme: nada importaba si estuvieras aquí, ratero como aquellos, los ojos fijos mirándome.