Valeria Fragola no había cumplido aún los dos años cuando ya reconocía las letras. Su abuela materna le mostraba «la P de Paquita» y la niña era capaz de identificarla, al igual que «la S de sol» o «la C de casa».

Valeria Fragola no había cumplido aún los dos años cuando ya reconocía las letras. Su abuela materna le mostraba «la P de Paquita» y la niña era capaz de identificarla, al igual que «la S de sol» o «la C de casa».