«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra». (Jn 8,1-11).Espíritu divino abre mi corazón para escuchar el lenguaje desconocido del perdón y encontrar el coraje para arriesgarme a la reconciliación y la paz.Invitan a Jesús a sumarse en la condena y lapidación de aquella adúltera.
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