Quienes crecimos rodeadas de fantasía épica, partidas de rol, cómics y juegos de estrategia a menudo nos encontramos con ambientes masculinizados (cuando no misóginos) que obstaculizaban nuestro disfrute.
Quienes crecimos rodeadas de fantasía épica, partidas de rol, cómics y juegos de estrategia a menudo nos encontramos con ambientes masculinizados (cuando no misóginos) que obstaculizaban nuestro disfrute.