Durante años la industria del automóvil ha repetido la misma promesa: el coche del futuro se controlará hablando. Nada de botones, nada de buscar funciones en menús complicados.

Durante años la industria del automóvil ha repetido la misma promesa: el coche del futuro se controlará hablando. Nada de botones, nada de buscar funciones en menús complicados.