El silencio se ha colado en las salas de espera de las consultas pediátricas. Antes eran ruidosas, llenas de niños que se aburrían y lo hacían saber.
El silencio se ha colado en las salas de espera de las consultas pediátricas. Antes eran ruidosas, llenas de niños que se aburrían y lo hacían saber.