La belleza no está en el nombre, tampoco en la posible celebridad, sino en el conocimiento mismo, en el ajuar intrínseco de su abstracción. La donosura no está en la palabra río, ni tampoco en arroyo o regato.

La belleza no está en el nombre, tampoco en la posible celebridad, sino en el conocimiento mismo, en el ajuar intrínseco de su abstracción. La donosura no está en la palabra río, ni tampoco en arroyo o regato.