El Odyssey G5 de Samsung apuesta por algo que muchos monitores gaming todavía no ofrecen, una curvatura 1000R, la misma que la del ojo humano, pensada para que la periferia visual quede cubierta sin esfuerzo.

El Odyssey G5 de Samsung apuesta por algo que muchos monitores gaming todavía no ofrecen, una curvatura 1000R, la misma que la del ojo humano, pensada para que la periferia visual quede cubierta sin esfuerzo.