San Sebastián, más que un festival, es un territorio. En esta última edición, las películas trazaron una senda entre la política y la intimidad, entre la memoria colectiva y los dilemas personales.

San Sebastián, más que un festival, es un territorio. En esta última edición, las películas trazaron una senda entre la política y la intimidad, entre la memoria colectiva y los dilemas personales.