Que la educación ha de aspirar a la emancipación intelectual y social del individuo de ninguna manera supone el rechazo a su dimensión afectiva. Es más, educar intelectualmente requiere de ese afecto.

Que la educación ha de aspirar a la emancipación intelectual y social del individuo de ninguna manera supone el rechazo a su dimensión afectiva. Es más, educar intelectualmente requiere de ese afecto.