-Adiós, señor Tillingham, -se estrecharon la mano- . Ha sido usted muy amable.- Él sonrió, con una sonrisa inesperadamente encantadora y calurosa.
-Adiós, señor Tillingham, -se estrecharon la mano- . Ha sido usted muy amable.- Él sonrió, con una sonrisa inesperadamente encantadora y calurosa.