Y, mejor ni hablar de ir de noche al “puente 1900”, o acampar en las colinas cercanas. Es tan real que produce asombro, no tanto por las cosas que se cuentan, que al final son historias, sino por la cantidad de gente que las ha experimentado.

Y, mejor ni hablar de ir de noche al “puente 1900”, o acampar en las colinas cercanas. Es tan real que produce asombro, no tanto por las cosas que se cuentan, que al final son historias, sino por la cantidad de gente que las ha experimentado.