Paul McGrath se santigua al cruzar la meta, imponente, finísimo, con una altura muy por encima de la media de los marchadores. Sus ojos azules y su sonrisa enorme.

Paul McGrath se santigua al cruzar la meta, imponente, finísimo, con una altura muy por encima de la media de los marchadores. Sus ojos azules y su sonrisa enorme.