El otro día, mi sobrina de seis años se aterró al ver fotos de la destrucción de Gaza en un periódico. Lo único que pasó por mi cabeza fue el horror de los niños que viven eso en vivo y en directo.
El otro día, mi sobrina de seis años se aterró al ver fotos de la destrucción de Gaza en un periódico. Lo único que pasó por mi cabeza fue el horror de los niños que viven eso en vivo y en directo.