El movimiento del mundo, ajeno al de nuestra peonza, es un hueso difícil de roer, pero así parece ser, no somos el centro de nada, y casi de nadie. Me gustó tu gira, Puri.Un abrazo
El movimiento del mundo, ajeno al de nuestra peonza, es un hueso difícil de roer, pero así parece ser, no somos el centro de nada, y casi de nadie. Me gustó tu gira, Puri.Un abrazo