Desde el 23 de mayo de 1996, la historia del deporte argentino se cuenta de otra manera. Cuando Olé salió a la cancha, no lo hizo para mirar el partido desde un palco, sino para contarlo de otra forma, sentirlo desde la tribuna.

Desde el 23 de mayo de 1996, la historia del deporte argentino se cuenta de otra manera. Cuando Olé salió a la cancha, no lo hizo para mirar el partido desde un palco, sino para contarlo de otra forma, sentirlo desde la tribuna.