Una noche un camarero de un restaurante de Lavapiés me tiró a la cabeza la bolsa donde yo había recogido la caca del Braulio, según él, porque en SU contedor de basuras (orgánicas) no se podía echar mi bolsa.
Una noche un camarero de un restaurante de Lavapiés me tiró a la cabeza la bolsa donde yo había recogido la caca del Braulio, según él, porque en SU contedor de basuras (orgánicas) no se podía echar mi bolsa.