Hay conductores que gastan más combustible del necesario sin pisar más el acelerador. El motivo no está en el motor ni en la forma de conducir, sino en un detalle cotidiano que muchos pasan por alto antes de ponerse en marcha.

Hay conductores que gastan más combustible del necesario sin pisar más el acelerador. El motivo no está en el motor ni en la forma de conducir, sino en un detalle cotidiano que muchos pasan por alto antes de ponerse en marcha.