Miró salivando el maletín de los ‘botoncitos’ como le llamaba él en la intimidad del espacio ovalado, mientras sus adláteres se reían que se meaban. Bueno, la verdad, es que siempre se reían con sus cosas tan graciosas.

Miró salivando el maletín de los ‘botoncitos’ como le llamaba él en la intimidad del espacio ovalado, mientras sus adláteres se reían que se meaban. Bueno, la verdad, es que siempre se reían con sus cosas tan graciosas.