A más de 200 km/h, cualquier coche se convierte en una amenaza difícil de anticipar. Eso es lo que pensaron los agentes al detectar una silueta deportiva avanzando con una velocidad muy por encima de lo permitido.

A más de 200 km/h, cualquier coche se convierte en una amenaza difícil de anticipar. Eso es lo que pensaron los agentes al detectar una silueta deportiva avanzando con una velocidad muy por encima de lo permitido.