Arthur Wesley, un jovenzuelo sensible, apocado, haragán e indolente, con catastróficos resultados en los estudios se pasaba las horas cultivando lo que hasta aquel momento de su vida era su único don: tocar el violín.

Arthur Wesley, un jovenzuelo sensible, apocado, haragán e indolente, con catastróficos resultados en los estudios se pasaba las horas cultivando lo que hasta aquel momento de su vida era su único don: tocar el violín.