No sabía cómo iba a ir todo. Tenía un recuerdo de regusto amargo de las muchas dificultades que pusieron desde varios frentes cuando vino Benedicto XVI a Santiago en 2010 y me temía algo así.

No sabía cómo iba a ir todo. Tenía un recuerdo de regusto amargo de las muchas dificultades que pusieron desde varios frentes cuando vino Benedicto XVI a Santiago en 2010 y me temía algo así.