Los tratados antiguos hubieran definido las artes de relojero a las que aspira Alejandro Céspedes (1958) como «juicio del mundo». Y el primer acierto del libro es dividirlo en dos partes: la del mundo en sí, y la del mundo dentro de uno mismo.

Los tratados antiguos hubieran definido las artes de relojero a las que aspira Alejandro Céspedes (1958) como «juicio del mundo». Y el primer acierto del libro es dividirlo en dos partes: la del mundo en sí, y la del mundo dentro de uno mismo.