La vida nos regala de vez en cuando a tipos así, a quienes les da por escribir novelas que leen cuatro, interpretar melodías minoritarias, pasar en su barrio los veranos (que es cuando mejor se ve); en definitiva, ejercer de esquimal en Triana.

La vida nos regala de vez en cuando a tipos así, a quienes les da por escribir novelas que leen cuatro, interpretar melodías minoritarias, pasar en su barrio los veranos (que es cuando mejor se ve); en definitiva, ejercer de esquimal en Triana.