Esta mañana, al salir de casa rumbo al trabajo, me detuve en el patio interior del edificio donde vivimos y miré el cielo inmenso, sin límite, las líneas blancas de condensación de los motores de los aviones que volaban sobre Barbastro.
Esta mañana, al salir de casa rumbo al trabajo, me detuve en el patio interior del edificio donde vivimos y miré el cielo inmenso, sin límite, las líneas blancas de condensación de los motores de los aviones que volaban sobre Barbastro.