Por fin ha llegado el día de dejar de soñar tantas veces con ser la primera bisoña danzante de Anguiano. La primera en cuatrocientos años en ponerse los zancos, la saya, el chaleco, y echar a volar.

Por fin ha llegado el día de dejar de soñar tantas veces con ser la primera bisoña danzante de Anguiano. La primera en cuatrocientos años en ponerse los zancos, la saya, el chaleco, y echar a volar.