El Papa ha conseguido que España, un país con 1.621 acusados de abusos y más de 3.000 víctimas documentadas, hable durante una semana de migración, de humanismo, de polarización… y sólo marginalmente de los abusos, no sea que la Iglesia se ofenda. ¿Cómo es posible que aceptemos este desplazamiento?
