Rodeado de montañas cubiertas de cedros gigantes y cascadas veneradas como deidades, este camino milenario revela uno de los paisajes espirituales más sorprendentes de Japón.

Rodeado de montañas cubiertas de cedros gigantes y cascadas veneradas como deidades, este camino milenario revela uno de los paisajes espirituales más sorprendentes de Japón.