La decisión de que madre e hija vistan looks blancos a juego frente al Pontífice se salta las recomendaciones de El Vaticano. Pero hay un precedente histórico que podría servirles como excusa para instaurar esta tradición.

La decisión de que madre e hija vistan looks blancos a juego frente al Pontífice se salta las recomendaciones de El Vaticano. Pero hay un precedente histórico que podría servirles como excusa para instaurar esta tradición.