Soy un macarra de cuidado, pero de esos a los que es inevitable querer. Ya sabéis: cabeza rapada, chupa de cuero, botas militares, y en las manos las bolsas de la compra de la ancianita común ibérica a la que estoy ayudando a subir a su casa.
Soy un macarra de cuidado, pero de esos a los que es inevitable querer. Ya sabéis: cabeza rapada, chupa de cuero, botas militares, y en las manos las bolsas de la compra de la ancianita común ibérica a la que estoy ayudando a subir a su casa.