Hay historias que no necesitan grandes giros argumentales para conmover. Les basta con una protagonista sólida, un contexto bien construido y una tensión moral que avance con la misma constancia que la vida cotidiana.

Hay historias que no necesitan grandes giros argumentales para conmover. Les basta con una protagonista sólida, un contexto bien construido y una tensión moral que avance con la misma constancia que la vida cotidiana.