Desde la baranda de piedra, contemplo la casa solitaria y sus ventanas iluminadas como un faro tibio en la bruma. El árbol seco parece inclinarse hacia ella, como si escuchara secretos que el viento no se atreve a repetir.

Desde la baranda de piedra, contemplo la casa solitaria y sus ventanas iluminadas como un faro tibio en la bruma. El árbol seco parece inclinarse hacia ella, como si escuchara secretos que el viento no se atreve a repetir.