En el arte de dejar un dibujo a priori inmutable y para toda la vida en la piel, las cosas han cambiado. Lo que hace no tanto era un tabú, se ha convertido desde hace ya tiempo en un asentado fenómeno económico y social.

En el arte de dejar un dibujo a priori inmutable y para toda la vida en la piel, las cosas han cambiado. Lo que hace no tanto era un tabú, se ha convertido desde hace ya tiempo en un asentado fenómeno económico y social.