Seguro que alguna vez has sentido que el mundo se detiene o que las luces brillan distinto cuando estás en lo mejor. No es que te estés volviendo loco, es que tu cuerpo tiene formas muy variables de celebrar el placer máximo.

Seguro que alguna vez has sentido que el mundo se detiene o que las luces brillan distinto cuando estás en lo mejor. No es que te estés volviendo loco, es que tu cuerpo tiene formas muy variables de celebrar el placer máximo.