Los viajes de verano suelen asociarse a perros asomados por la ventanilla, descansos en áreas de servicio y en playas adaptadas para perros. Sin embargo, cuando el protagonista es un gato, las reglas cambian por completo.

Los viajes de verano suelen asociarse a perros asomados por la ventanilla, descansos en áreas de servicio y en playas adaptadas para perros. Sin embargo, cuando el protagonista es un gato, las reglas cambian por completo.