Ni un minuto de cortesía. Cuando el reloj marcó las 20h, toda la sala Paral·lel 62 de Barcelona estaba pidiendo a gritos la salida de Geese, evidenciando las tremendas ganas que había del debut de la banda en España.

Ni un minuto de cortesía. Cuando el reloj marcó las 20h, toda la sala Paral·lel 62 de Barcelona estaba pidiendo a gritos la salida de Geese, evidenciando las tremendas ganas que había del debut de la banda en España.