La moralidad coherente es el refugio del idiota, del individuo que se aparta del común, de la urbanidad y ciudadanía. El apolités desconoce las consecuencias de los actos, las tramas que destrozan la claridad cristalina de la convicción.
La moralidad coherente es el refugio del idiota, del individuo que se aparta del común, de la urbanidad y ciudadanía. El apolités desconoce las consecuencias de los actos, las tramas que destrozan la claridad cristalina de la convicción.