En el rubro del comercio actual, el tiempo se ha convertido en una moneda de cambio. Ya no basta con tener el mejor producto; la forma y la velocidad con la que llega a las manos del cliente pueden determinar el éxito o el fracaso de una venta.

En el rubro del comercio actual, el tiempo se ha convertido en una moneda de cambio. Ya no basta con tener el mejor producto; la forma y la velocidad con la que llega a las manos del cliente pueden determinar el éxito o el fracaso de una venta.