Marina duerme desnuda. Su piel, acostumbrada a las heladas de Minsk, soporta sin erizarse las madrugadas de noviembre en Dallas. Le parecen...
Marina duerme desnuda. Su piel, acostumbrada a las heladas de Minsk, soporta sin erizarse las madrugadas de noviembre en Dallas. Le parecen incluso cálidas y sonríe cuando me ve taparme y tiritar. E
En el acantilado, justo al borde del mar, la roca le implora a las nubes algunas gotitas para que su vetusta piel se erosione un poco más. ...
Se ofrece recompensa para el que sea capaz de dar caza al atracador de mis musas. Es peligroso, actúa sólo y ha amordazado mis versos . Se busca un traductor que descifre lo que sus dedos escriben en
Amor, besaste como deseo el fulgor grácil. Hundiste ilusiones. Juegos Kafkianos. Las madrugadas, nimias, ñoñas. Ósculos por quimeras. ...
En su espacio cósmico hacía años que no brillaba nada, ni siquiera el suelo recién encerado de la sala donde se ubica el péndulo de F...