Una simple gota de sangre al nacer tiene un gran poder: el de cambiar para siempre la vida de un bebé y la de toda su familia. Ese gesto, que conocemos como la «prueba del talón», nos permite llegar a tiempo.

Una simple gota de sangre al nacer tiene un gran poder: el de cambiar para siempre la vida de un bebé y la de toda su familia. Ese gesto, que conocemos como la «prueba del talón», nos permite llegar a tiempo.