Se van de veraneo los jueces, los políticos de primera línea y las plumas más aceradas de la capital después de una traca final de julio a la que el Gobierno ha asistido como si todo fuera normal.

Se van de veraneo los jueces, los políticos de primera línea y las plumas más aceradas de la capital después de una traca final de julio a la que el Gobierno ha asistido como si todo fuera normal.