Cuando conocí a Gonzalo, ya acababa de parar para beber agua de la fuente mientras pensaba en qué carajo escribía en el blog. Él estaba buscando la sombra detrás de unos piornos.
Cuando conocí a Gonzalo, ya acababa de parar para beber agua de la fuente mientras pensaba en qué carajo escribía en el blog. Él estaba buscando la sombra detrás de unos piornos.