Cuando paseaban a hombros Morante de la Puebla y Pablo Aguado por la puerta grande, pasadas las 21.15 de la noche, subía a los cielos en este día de la asunción de la Virgen una tarde tremendamente torera.

Cuando paseaban a hombros Morante de la Puebla y Pablo Aguado por la puerta grande, pasadas las 21.15 de la noche, subía a los cielos en este día de la asunción de la Virgen una tarde tremendamente torera.