El monasterio de la rosa negra consigue que el lector se sienta en plena Castilla medieval: en sus espacios cerrados, en sus jerarquías férreas, en sus miedos y, sobre todo, en sus luchas de poder.

El monasterio de la rosa negra consigue que el lector se sienta en plena Castilla medieval: en sus espacios cerrados, en sus jerarquías férreas, en sus miedos y, sobre todo, en sus luchas de poder.