En la madrugada del 18 de marzo de 1990, el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston fue el escenario de uno de los capítulos más sombríos de la historia del arte moderno.

En la madrugada del 18 de marzo de 1990, el Museo Isabella Stewart Gardner de Boston fue el escenario de uno de los capítulos más sombríos de la historia del arte moderno.