De repente, nos hemos percatado de que el lecho de certezas sobre el que se asentaba nuestra comprensión del mundo llevaba demasiado tiempo carcomido por aquellos que han hecho de la política un arte de engaños y maldades.
De repente, nos hemos percatado de que el lecho de certezas sobre el que se asentaba nuestra comprensión del mundo llevaba demasiado tiempo carcomido por aquellos que han hecho de la política un arte de engaños y maldades.