En un soleado día del verano de 1918, a las diez de la mañana, se reúnen en el local del Ateneo Racionalista de Sans, ciento sesenta y cuatro hombres. Tienen grandes y callosas manos, vestidos con chaquetas, blusas, gorras, pantalones de tela...

En un soleado día del verano de 1918, a las diez de la mañana, se reúnen en el local del Ateneo Racionalista de Sans, ciento sesenta y cuatro hombres. Tienen grandes y callosas manos, vestidos con chaquetas, blusas, gorras, pantalones de tela...