Tras un gran terremoto resurgen mitos ancestrales sobre supuestas señales meteorológicas precursoras, tales como calor sofocante, precipitaciones repentinas, bajas temperaturas, calma eólica o patrones nubosos inusuales.

Tras un gran terremoto resurgen mitos ancestrales sobre supuestas señales meteorológicas precursoras, tales como calor sofocante, precipitaciones repentinas, bajas temperaturas, calma eólica o patrones nubosos inusuales.