Antonio, a las ocho en punto, recorría cada mañana la distancia existente entre su domicilio y la cafetería Buen Día, donde desayunaba un café largo cortado de leche con una magdalena, para luego encaminarse con decisión a su puesto de trabajo.
Antonio, a las ocho en punto, recorría cada mañana la distancia existente entre su domicilio y la cafetería Buen Día, donde desayunaba un café largo cortado de leche con una magdalena, para luego encaminarse con decisión a su puesto de trabajo.